Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.
Amén.
Señor Jesús que nos diste como mandamiento nuevo el amor, te pedimos que, a ejemplo de san Juan Evangelista, tu discípulo amado, te amemos sin temor e incondicionalmente, aún cuando por ser tus discípulos el mundo nos persiga y condene.
Te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN
JACULATORIA: San Juan Evangelista consíguenos de Dios las gracias especiales de leer con fe y cariño tu Santo Evangelio, y obtener de su lectura gran provecho par nuestra alma.




